No se
debe concebir ni mirar cuadro realista, hiperrealista,
figurativo o incluso una fotografía, sin sentirlo como una
abstracción en sí, ni lo abstracto como real.
En el
realismo como en la abstracción todo es engañoso.
Llegamos con miradas preconcebidas
buscando posturas dentro de nuestros prejuicios
así
como de nuestras necesidades y carencias para admitir o
rechazar,
Toda
imagen realista lleva dentro la misma imagen abstracta y
viceversa.
Si no
lo vemos corremos el riesgo de resbalar hacia el lado más
simple.
G.