|
El
realismo es el estilo que con más facilidad
llega a confundirnos.
La
rápida apreciación de los sentidos hacia algo
expeditamente representado, nos lleva a una
peligrosa
valoración.
Poder aislar la
unión entre la cotidianidad de lo
representado, (tendencia innata a la comparación),
la
profesionalidad del oficio, el virtuosismo
artificioso,
-siempre de fácil aplauso-, o la orla física y
fingida del "artista"
que, como un icono se imprime en el inconsciente
de forma más penetrante que la propia obra, y por
consiguiente
hace de valor superlativo y constante en el
propio publico.
Sólo si aislamos todo esto y esforzándonos más en escuchar
lo que subyace bajo toda forma de
expresión estética,
entonces, sabremos diferenciar una obra de
arte de un trabajo
posiblemente sólo bien hecho.
G.
|